Apelativa

Apelativa

Función apelativa

La función apelativa, también llamada función conativa, del latín conatus (inicio), recibe ese nombre porque el emisor espera el inicio de una reacción por parte del receptor.

Se centra en el receptor. Es la función de mandato y pregunta. El emisor intenta influir en la conducta del receptor. Sus recursos lingüísticos son los vocativos, modo imperativo, oraciones interrogativas, utilización deliberada de elementos afectivos, adjetivos valorativos, términos connotativos y toda la serie de recursos retóricos. Se da en lenguaje coloquial, es dominante en la publicidad y propaganda política e ideológica en general. Mediante el uso de esta función se pretende causar una reacción en el receptor, es decir, con esta función se pretende que haga algo o que deje de hacer.

Ejemplo: cuando decimos ¡Míralo! o Abre la puerta, por favor.

Ejemplo: ¡Cierra la puerta! - Observen las imágenes y respondan.

Puede ocurrir que una frase aparentemente referencial esconda una función apelativa.

Ejemplo: La ventana está abierta - Puede estar haciendo una mera descripción de un hecho, pero también puede haber un contexto: Cierra la ventana.

Dentro del mensaje se invita al oyente a que haga algo. De ahí que también las preguntas pueden considerarse dentro de esta función, ya que esperan respuesta: ¿Hiciste lo que te encargaron?. De esta función emana el archigénero literario teatral o dramático.

Obtenido de «https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Función_apelativa&oldid=98092000»


Mis sitios nuevos:
Emprendedores
Politica de Privacidad