Desarrollo Economico

Desarrollo Economico

FACTORES DE PRODUCCION

Los economistas clásicos consideraban que para producir bienes y servicios era necesario utilizar unos recursos o factores productivos: la tierra, el trabajo y el capital. Esta clasificación de factores sigue siendo muy utilizada en la actualidad.

Por tierra se entiende no sólo la tierra agrícola sino también la tierra urbanizada, los recursos mineros y los recursos naturales en general. Por capital se entiende el conjunto de recursos producidos por la mano del hombre que se necesitan para fabricar bienes y servicios: la maquinaria o las instalaciones industriales, por ejemplo. Conviene que esto quede claro ya que la palabra ‘capital’ se usa muchas veces de forma incorrecta para designar cualquier cantidad grande de dinero. El dinero sólo será capital cuando vaya a ser utilizado para producir bienes y servicios, en cuyo caso se llamará capital financiero. El dinero que se vaya a utilizar para adquirir bienes de consumo no puede ser llamado capital.

Por trabajo se entiende la actividad humana, tanto física como intelectual. En realidad toda actividad productiva realizada por un ser humano requiere siempre de algún esfuerzo físico y de conocimientos previos.

Esta clasificación de los factores productivos se correspondía biunívocamente con un análisis “sociológico” del sistema económico en tiempos de los economistas clásicos.

En la Inglaterra del siglo XVIII había tres clases sociales claramente diferen-ciadas: la aristocracia, pro-pietaria de la tierra, la bur-guesía, propietaria del capital, y los trabajadores.

La justificación de los ingresos de la aristocracia y de la burguesía resultaba de la retribución de los factores que poseían y que dedicaban a la producción. En la actualidad la clasificación ha perdido mucho sentido. No existe hoy una aristocracia terrateniente separada de la burguesía y es frecuente encontrar trabajadores que poseen algunas acciones y son propietarios también de una vivienda.

Factores de producción: Es el objeto inmediato de alguna empresa, es la producción de bienes y servicios, realizando la transformación de materias primas mediante el empleo de mano de obra y maquinas.

LEY DE LOS RENDIMIENTOS ECRECIENTES

La Ley de los Rendimientos Decrecientes es un principio de teoría económica propio de la economía clásica o liberalismo económico. Fue formulado originalmente por David Ricardo1 [1]</ref>), y predice que los rendimientos de la actividad agraria serán necesariamente decrecientes a pesar de que la producción pueda crecer, al ser las unidades que sucesivamente se añadan a la producción necesariamente de inferior calidad, o con una repercusión menor en el producto final, que las originalmente empleadas. De esta manera, el precio de los productos agrícolas tenderá necesariamente a crecer, y con él la renta de la tierra, mientras que la remuneración de los otros dos factores de la producción: el trabajo y el capital, están sujetos a límites por las leyes del mercado (ley de hierro de los sueldos). En la teoría económica Neoclásica se abordan las relaciones de producción, a partir de considerar que existen dos variables X e Y, que lo mismo pueden representar canastas de bienes (demanda), que insumos para producirlos (oferta). De esta manera, si una de las variables permanece constante (X) y la otra cambia (Y), se pueden elaborar análisis y modelos matemáticos que, en general, refuerzan la idea de que la “competencia perfecta” es el objetivo último de la Economía como ciencia, porque en ella todos los mercados se encuentran en un estado óptimo o de equilibrio y, por ende, la utilización de los recursos sociales es el idóneo (no hay desperdicio de recursos, ni una mala asignación de los mismos para satisfacer las necesidades de las personas). La llamada Ley de los Rendimientos Decrecientes es uno de los pilares conceptuales que permiten llegar a estas conclusiones, de las que se deriva la idea de que el Gobierno no debe intervenir en ningún ámbito de la vida económica, porque lo único que ocasiona son distorsiones (desequilibrios) en los mercados, que afectan negativamente a la sociedad. Esta Ley generalmente se ejemplifica considerando la variación en los niveles de producción agrícola, que resultan de modificar la cantidad de insumos disponibles en un período relativamente corto de tiempo. Por ejemplo, si uno tiene una parcela de tierra y un trabajador, se podrá tener una producción de, digamos, 10 costales de grano. Dado que para ampliar la producción es más sencillo contratar trabajadores que comprar hectáreas de tierra, entonces la parcela se vuelve una “constante”, y el número de trabajadores se convierte en una variable cuyo valor se modifica periódicamente. De esta manera, si se contratara un trabajador extra, la producción sería de, por ejemplo, 24 costales de grano. Es decir, la producción obtenida es más que proporcional a la que logra un sólo trabajador. En la medida en la que uno sigue contratando trabajadores, la producción aumenta, hasta un punto en el que ya no es posible que ello suceda. En la práctica esto resulta lógico, porque quizá muchos trabajadores que se ubican en unos pocos metros de tierra, se estorbarían y su productividad individual y colectiva bajaría. Lo anterior queda más claro en la siguiente tabla: El aporte de un nuevo trabajador a la producción total de la parcela recibe el nombre de “Producto Marginal del Trabajo”, mismo que tiende a disminuir en la medida en la que se contratan más personas. Desde un punto de vista económico, conviene contratar personal, hasta el punto en el que su producto marginal es cero, ya que si se emplea a un trabajador más, en vez de obtener mayor producción, se tienen pérdidas. De esta manera, la Ley de los Rendimientos Decrecientes, nos indica lo siguiente: “Cuando la cantidad de un insumo aumenta y la de los demás permanece constante, se alcanza un punto a partir del cual el producto marginal del insumo variable disminuye” Una consecuencia de este enunciado es que la demanda de un insumo está relacionada directamente con su productividad marginal, y el precio que se debe pagar por éste no puede ser mayor a lo que aporta a la producción total. En términos prácticos, ello significa, por ejemplo, que el sueldo de un trabajador por unidad de tiempo, no puede exceder lo que produce en ese período. Si el Estado fija un salario mínimo por hora o lo incrementa “artificialmente” con derechos y garantías laborales (pensiones, seguro médico, prestaciones sociales, etc.), entonces desequilibraría los mercados, porque se correría el riesgo de que en muchos de ellos, las retribuciones serían mayores a la productividad marginal del llamado “factor trabajo”. Este tipo de conclusiones son ampliamente defendidas por los economistas que pregonan el Modelo Neoliberal y, por ello, consideran que los mercados deben “autoregularse”, ya que los Gobiernos sólo afectan negativamente el desarrollo general de la economía y la sociedad. La manera en la que se demuestra el rendimiento decreciente de un insumo, pone de manifiesto que sus conclusiones son más bien observaciones empíricas de lo que tentativamente ocurre en la realidad, y no teoremas derivados de un esquema analítico lógico. Es decir, no estamos propiamente ante una ley económica, sino más bien ante una proposición que constantemente puede ser refutada y desmentida. Por ejemplo, si uno mejora la tecnología de producción, entonces se puede obtener un rendimiento mayor por trabajador, sin contratar a uno nuevo. Finalmente, cabe aclarar que un nombre más adecuado para la llamada “Ley”, sería el de “Principio de los Rendimientos Marginales Físicos Decrecientes”. FRONTERAS DE FACILIDADES DE PRODUCCION


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