Competencia Imperfecta Monopolio Oligopolio Y Monopsonio

Competencia Imperfecta Monopolio Oligopolio Y Monopsonio

Competencia imperfecta

Los mercados de competencia imperfecta son aquellos en los que los productores son los suficientemente grandes como para tener un efecto notable sobre el precio del mercado. Existen varios modelos de este tipo de mercado entre ellos el mercado monopolístico y los diversos modelos oligopolísticos.

La diferencia fundamental con los mercados de competencia perfecta reside en la capacidad de influencia que tienen las empresas oferentes de controlar en precio. En estos mercados, el precio no se acepta como un dato ajeno, sino que los oferentes intervienen activamente en su determinación.

En la realidad, casi todos los mercados son imperfectos, siendo la competencia perfecta casi un óptimo teórico. Por el contrario en mercados fuertemente monopolísticos la competencia se produce entre los capitales, que buscan el máximo beneficio en competencia con las inversiones en otros mercados. En general, puede afirmarse que cuanto más elevado resulte el número de participantes, más competitivo será el mercado, pero el monopolio no implica que no exista competencia.

Un mercado o industria donde las empresas individuales tienen cierto control sobre el precio de sus productos es imperfectamente competitivo.

Todas las empresas de un mercado imperfectamente competitivo poseen un rasgo en común: tienen poder de mercado, es decir, la capacidad de subir el precio sin perder por eso toda la demanda de su producto.

La competencia imperfecta y el poder de mercado son causas de ineficiencia.

Es probable que un agricultor de que cultiva trigo en Putaendo tenga que aceptar precios determinados, pero casi es seguro que no es el caso de grandes empresas como por ejemplo Chrysler Corporations.

En muchas empresas hay un buen número de empresas que tienen cierto control sobre el precio. El grado de control posible depende del carácter de la competencia en la industria misma.

La competencia imperfecta no significa que no exista competencia en el mercado.

En algunos mercados imperfectamente competitivos, la competencia se desarrolla incluso en más facetas que en la competencia perfecta.

Las empresas siempre pueden diferenciar sus productos, anunciarlos, mejorar su calidad, comercializarlos agresivamente, rebajar los precios, etc.

Para que una empresa pueda tener el control sobre el precio de sus productos, tiene que ser capaz de limitar la competencia estableciendo barreras para el acceso de otras empresas.

LA COMPETENCIA IMPERFECTA

En lo que podemos mencionar, en un sector del mercado se presenta competencia imperfecta cuando alguno de los agentes posee algún grado de control sobre los precios.

• Estos se caracterizan en tres tipos, que es el Monopolio, Oligopolio y los Bienes diferenciados.

MONOPOLIO

El Monopolio (del griego, mono=único y polio=vendedor) es una estructura de mercado caracterizada por la presencia de una única empresa, que produce un bien homogéneo y que se comporta no paramétricamente en precios, y por la existencia de barreras de entrada y salida en el mercado. En general está probado, en los modelos microeconómicos que lo estudian, que, cuando el Monopolio no puede realizar discriminación entre sus compradores (es decir, cuando no puede poner precios distintos para cada consumidor en función de las posibilidades de éste), sino que pone el mismo precio para todos los posibles compradores, en este caso, el precio de equilibrio en el mercado y la cantidad producida de ese bien, que se determinan a partir de donde se cruzan la Curva de Coste Marginal (que depende de la función de producción de la empresa monopolística) y la Curva de Ingreso Marginal (que depende de la Demanda del bien producido por la empresa, demanda que depende de los compradores de ese bien), son tales que, generalmente, cumplen esto:

El precio puesto por la empresa es más alto que en los casos en los que no hay monopolio.

La cantidad producida por la empresa es también menor que en los casos de no monopolio.

La utilidad total percibida por todos los agentes, tanto los compradores como la empresa monopolística, la suma de esas utilidades, suele ser menor también que en los casos de no monopolio.

Por todas estas razones, y algunas más, los monopolios son vistos de forma negativa en los mercados (Por ejemplo, recordar las leyes Anti-Monopolio de los U.S.A.). No obstante, existen algunos monopolios inevitables, llamados Monopolios Naturales. En ocasiones se intenta que los problemas de este tipo de monopolios se resuelvan de manera que sea una institución pública (que se supone que no tiene interés en maximizar su propio beneficio, sino el bienestar global) sea quien controle el precio y la producción de ese monopolio o que le permita variarlos en función de los usuarios o compradores del Monopolio.

Existe en cuando un solo productor tiene el control absoluto sobre el manejo del precio, esto implica que no existe ningún producto sustituto que pueda reemplazar el producto del vendedor monopolista, si embargo el monopolio natural se desarrolla cuando la actividad económica solo puede ser cubierta por comodidad por una sola empresa.

Los monopolios naturales más comunes son los servicios de electricidad y agua, los cuales debido a los sistemas de distribución generalmente son manejados por una sola empresa.

OLIGOPOLIO

En el oligopolio (del griego oligo=pocos, polio=vendedor), se supone que hay varias empresas, pero de tal forma que ninguna de ellas puede imponerse totalmente en el mercado. Hay por ello una constante lucha entre las mismas para poder llevarse la mayor parte de la cuota del mercado en la que las empresas toman decisiones estratégicas continuamente, teniendo en cuenta las fortalezas y debilidades de la estructura empresarial de cada una.

El problema se puede plantear en ocasiones usando métodos de la Teoría de juegos. Por ejemplo, dada las funciones de costes de cada una de las empresas implicadas, cada una se atreverá a ofrecer a un determinado precio, una cantidad determinada, al mercado. Pero, estas ofertas de las empresas al ser observadas desde el punto de vista de la demanda, tendrán efecto en cuánta cantidad es realmente demandada para cada empresa, y dado el precio que ha puesto cada una, le darán a cada una de ellas un cierto nivel de beneficios. También se puede introducir la idea de que las empresas intenten “diferenciar” su producto con respecto al producto de las otras, para que no parezcan tan “sustitutivos” y por ello se puedan considerar como “diferentes” por los consumidores. Aunque a menudo esas diferencias en producto sean en cosas mínimas como la presentación del producto, su “calidad”, el envase en el que viene, servicios de post-venta, las redes de distribución, la cercanía del producto al domicilio del consumidor, etcétera (para esto hay que estudiar más las estrategias comerciales de cada empresa en particular). Todo ello puede dar lugar al estudio de diferentes tipos de modelos.

Generalmente, cuando se aplica la Teoría de Juegos, se supone que cada empresa puede tomar decisiones en un conjunto de decisiones propio, y que dependiendo de cuales toma esa empresa y las demás, esa empresa y las demás obtendrán un determinado resultado. A veces esto se puede representar como que cada empresa tiene una “Curva de Reacción” a las acciones de las demás empresas. Por ejemplo, si el resto de las empresas tomaran una serie de decisiones, y nuestra empresa en cuestión conociera (supuesto bastante fuerte, desde luego) qué decisiones han tomado las demás, para poder obtener ella el máximo beneficio debería de tomar ciertas decisiones a su vez, que dependen de las tomadas por las demás.

Hipotéticamente, si las “curvas de reacción” de todas las empresas se cruzaran en algún sitio, ese conjunto de decisiones para todas las empresas implicadas implicaría el “Equilibrio del Juego”, porque todas las empresas estarían a la vez haciendo lo mejor para sí mismas dado lo que están haciendo el resto de las empresas. Esto es lo que se conoce como Equilibrio de Nash. Nash probó en qué condiciones se puede dar este Equilibrio. Ejemplos de equilibrios en los mercados son el de Cournot, cuando las empresas compiten en cantidades ofertadas, y el de Bertrand, cuando lo hacen en precios.

No obstante, un caso común también es que alguna de las empresas sea Líder y las demás Seguidoras. En este caso, en vez de suponerse que se va alcanzar un equilibrio en el que todas las empresas más o menos llegan simultáneamente a esa situación de equilibrio, la ventaja de la empresa Líder (por ejemplo, por tener alguna ventaja empresarial aplastante sobre las otras empresas) le lleva a tomar primero una decisión ante la cual responden, o sea, la tomán después, las Seguidoras. Esto es lo que lleva a la Líder a tener en cuenta, para cada decisión, que las seguidoras van a responder de una determinada manera, por lo que reajusta su forma de decidir teniendo en cuenta cuáles serán las decisiones de las demás, como si en cierto modo también las pudiera controlar a ellas y ponerlas al servicio de su propio beneficio.

También es posible que las empresas del oligopolio se pongan de acuerdo para actuar coordinadamente a la hora de ofertar sus bienes y de poner sus precios, con lo que logran mayor beneficio total para cada una de ellas que cuando actúan por separado. Al acuerdo entre empresas para pactar producción o precios se le llama colusión y al grupo de empresas que han coludido se las llama cártel. En estos acuerdos el precio es superior al coste marginal, siendo socialmente ineficiente y produciendo una situación parecida, desde el punto de vista de los consumidores, a la del monopolio. Son aquellos que el cual hay pocos competidores en el mercado, pero pueden influir sobre el precio. Pero a su vez, existen empresas líderes de mercado, con gran influencia en los precios y pequeñas empresas que no pueden influir como competencia.

MONOSOPNIO

Un monopsonio denominado también como el monopolio del comprador (del griego mono- (μονο-) ‘único’ y psonios (ψωνιος) ‘compra’) es un tipo de mercado en el que existe un único comprador o demandante, en lugar de varios. Debido a esto, este mercado posee una competencia imperfecta. El precio de los bienes o servicios es determinado por el demandante, ya que al ser único, posee mayor poder de mercado y los numerosos oferentes deben adaptarse a sus exigencias (precios, cantidades, etc.). Esto le permite al comprador obtener mayor valor de la transacción que los que obtendría en un mercado competitivo.

La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, establecida en el siglo XVIII para regular el comercio entre España y la provincia de Venezuela, es un ejemplo claro de monopsonio. Otro ejemplo es la industria de la obra pública, en la que existe una situación normal de competencia entre los productores u oferentes (empresas constructoras), pero un solo demandante (el Estado o gobierno local si fuera el caso).

El monopsonio, al igual que el Monopolio, es una situación teóricamente opuesta a la de Competencia Perfecta. En la práctica, salvo algunos casos particulares, los monopsonios sólo se presentan en mercados locales relativamente reducidos o en circunstancias en que hay una decisiva intervención gubernamental. También existe una estrecha relación entre las situaciones de monopolio y de monopsonio: una empresa monopólica se convertirá fácilmente en el único comprador de ciertos factores productivos (especialmente materias primas, productos semielaborados y otros insumos).

Es aquel cuando en un mercado existe una única empresa compradora o un único consumidor, de tal manera el monopsonio.

Esta situación generalmente resulta que los productores se ven en la necesidad de vender a cualquier precio debido a no tener compradores alternativos.


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