Contrato Social Y Naturalismo

Contrato Social Y Naturalismo

Contrato social

En filosofía política, ciencia política, sociología y teoría del Derecho, el contrato social es un acuerdo realizado en el interior de un grupo por sus miembros, como por ejemplo el que se adquiere en un Estado con relación a sus derechos y deberes y los de sus ciudadanos. Es parte de la idea de que todos los miembros del grupo están de acuerdo, por voluntad propia, con el contrato social, en virtud de lo cual admiten la existencia de una autoridad, de unas normas morales y de unas leyes a las que se someten. El pacto social es una hipótesis explicativa de la autoridad política y del orden social.

El contrato social, como teoría política, explica, entre otras cosas, el origen y el propósito del Estado y de los derechos humanos. La esencia de la teoría (cuya formulación más conocida es la propuesta por Jean-Jacques Rousseau) es la siguiente: para vivir en sociedad, los seres humanos acuerdan un contrato social implícito que les otorga ciertos derechos a cambio de abandonar la libertad de la que dispondrían en estado de naturaleza. Siendo así, los derechos y los deberes de los individuos constituyen las cláusulas del contrato social, en tanto que el Estado es la entidad creada para hacer cumplir el contrato. Del mismo modo, los seres humanos pueden cambiar los términos del contrato si así lo desean; los derechos y los deberes no son inmutables o naturales. Por otro lado, un mayor número de derechos implica mayores deberes, y menos derechos, menos deberes.

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Naturalismo (arte)

El naturalismo es un estilo artístico, sobre todo literario, emparentado con el realismo, basado en reproducir la realidad con una objetividad documental en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares. Su máximo representante, teorizador e impulsor fue el escritor Émile Zola, quien expuso sus fundamentos teóricos en el prólogo a su novela Thérèse Raquin y, sobre todo, en su ensayo Le roman expérimental (1880). Así mismo publicó entre 1871 y 1893 un ciclo de veinte novelas dentro de esta estética que forman su Les Rougon-Macquart.

Historia

Desde Francia, el Naturalismo se extendió a toda Europa en el curso de los veinte años siguientes adaptándose a las distintas literaturas nacionales. El naturalismo presenta al ser humano sin albedrío, determinado por la herencia genética y el medio en que vive. En él influyen el Positivismo de Auguste Comte, que no valora lo que no puede ser objeto de experiencia, el Evolucionismo natural de Darwin (en 1859 se publica El origen de las especies) y el Darwinismo social de Herbert Spencer, que niega la espiritualidad del hombre al negar la intervención divina, así como el materialismo histórico de Marx y Engels (en 1848 se había publicado el Manifiesto comunista).

También experimenta el influjo de las ciencias naturales y, sobre todo, de la medicina y la reciente ciencia de la genética: el austriaco Gregor Johann Mendel (1822–1884) había formulado las leyes fisiológicas de la herencia que condicionan al ser humano. Hipólito Taine afirmaba que “la virtud y el vicio son productos como el vitriolo y el azúcar”. Junto a este materialismo, influyeron poderosamente en Zola los principios incluidos en La Médecine expérimentale (1869) de Claude Bernard. Zola considera que «el novelista está formado por un observador y un experimentador” que aperciben los síntomas de enfermedad de la sociedad:

En la mayoría de los escritos lo que se intenta es reflejar que la condición humana está seriamente influida por tres factores:

1. La herencia genética

2. Las taras sociales (alcoholismo, prostitución, pobreza, violencia)

3. El entorno social y material en que se desarrolla e inserta el individuo.

Esto es, lo que se conoce en filosofía como Determinismo. De aquí deriva otra importante característica del Naturalismo, una crítica (implícita, ya que el valor documental y científico que se pretende dar a la literatura de este tipo impide aportar opiniones propias) a la forma como está constituida la sociedad, a las ideologías y a las injusticias económicas, en que se hallan las raíces de las tragedias humanas.

    La fisiología como motor de la conducta de los personajes;
    Sátira y denuncia social. La novela naturalista no vale como simple pasatiempo, es un estudio serio y detallado de los problemas sociales, cuyas causas procura encontrar y mostrar de forma documental
    Concepción de la literatura como arma de combate político, filosófico y social;
    Argumentos construidos a la sombra de la herencia folletinesca, pero construidos con rigor documental.
    Feísmo y tremendismo como revulsivos. Puesto que se presentan casos de enfermedad social, el novelista naturalista no puede vacilar al enfrentarse con lo más crudo y desagradable de la vida social.
    Adopción de los temas relativos a las conductas sexuales como elemento central de las novelas. No se trata de un erotismo deleitoso y agradable, sino que es una manifestación de enfermedad social, suciedad y vicio. Por ello, frecuentemente el novelista naturalista se centra en el mundo de la prostitución, vista como lacra social y como tragedia individual. El público confundía sin embargo a veces naturalismo con pornografía, lo que no era la intención de los naturalistas. Estos critican con frecuencia la literatura folletinesca que trastorna la percepción de la realidad.

Principios

En suma, los rasgos definitorios del Naturalismo se reducen a los siguientes:

    La existencia del ser humano está determinada por fuerzas naturales que la humanidad no puede controlar.
    Se funda en la filosofía del Determinismo, para la cual el hombre está controlado por sus instintos, sus pasiones y su entorno social y económico.
    El objetivo del Naturalismo es reproducir la realidad con total imparcialidad y verdad de una forma rigurosa, documentada y científica. Se considera a la literatura un documento social.
    La ética del Naturalismo, a diferencia de la del Realismo, incorpora una actitud amoral en la representación objetiva de la vida: prescinde de los valores morales burgueses para ser más objetivo.
    Los escritores naturalistas consideran que el instinto, la emoción o las condiciones sociales u económicas rigen la conducta humana.
    En el Naturalismo se destaca la dependencia del ser humano a las condiciones ambientales.
    La estética del naturalismo es contraria a la tradicional y propone una revolucionaria indiferencia entre lo “bello” y lo “feo” que no juzga a lo uno por encima de lo otro si realmente es verdadero.
    Sus novelas buscan representar capas sociales que había dejado de lado la novela del realismo burgués: aparecen las clases bajas, la pequeña burguesía y el proletariado.
    El lenguaje utilizado se inclina especialmente hacia las jergas y el habla regional o popular, que aparecen reflejados sin academicismo y con rigor.

Cabe destacar que, si bien Realismo y Naturalismo son muy parecidos en el sentido de reflejar la realidad tal y como es (contrariamente al idealismo romántico), la diferencia radica en que el Realismo es más descriptivo y refleja los intereses de una capa social muy definida, la burguesía, mientras que el Naturalismo extiende su descripción a las clases más desfavorecidas, intenta explicar de forma materialista y casi mecanicista la raíz de los problemas sociales y alcanza a hacer una crítica social profunda; además, si el individualismo burgués es siempre libre y optimista en su fe liberal de que es posible el progreso sin contrapeso y labrar el propio destino, el naturalismo es pesimista y ateo merced al determinismo, que afirma que es imposible escapar de las condiciones sociales que guían nuestro sendero en la vida sin que podamos hacer nada por impedirlo. Por otra parte los naturalistas españoles hacen uso de un narrador omnisciente y se alejan del impersonalismo que busca el maestro francés Émile Zola; por otra parte, estas novelas no consiguen una reproducción fiel de la realidad, objetivo que sí busca Émile Zola, sino que recargan excesivamente los aspectos que quieren destacar, con lo que pierden el valor documental que busca Zola.

Se considera que el Naturalismo es una evolución del Realismo. De hecho, la mayoría de los autores realistas evolucionó hacia esta corriente materialista, si bien otros orientaron su descripción de la realidad hacia el interior del personaje llegando a la novela psicológica.

El Naturalismo, al igual que el Realismo, refuta el Romanticismo rechazando la evasión y volviendo la mirada a la realidad más cercana, material y cotidiana, pero, lejos de conformarse con la descripción de la mesocracia burguesa y su mentalidad individualista y materialista, extiende su mirada a las clases más desfavorecidas de la sociedad y pretende explicar los males que padecen de forma determinista.

El Naturalismo tenía como objetivo explicar los comportamientos del ser humano y sus narradores pretendían interpretar la vida mediante la descripción del entorno social para descubrir las leyes que rigen la conducta humana.

Al surgir en París los novelistas iniciadores de este movimiento como Zola y posteriormente Flaubert describen de manera cruda y realista principalmente el contexto social de la capital de Francia y solo después se animaron a describir otros ambientes.

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