El Arte Neoclasico En Europa

El Arte Neoclasico En Europa

EL ARTE NEOCLÁSICO

1 Introducción En el siglo XVIII y sobre todo en Francia, el arte aristocrático fue asociado con el Rococó, por eso, a medida que transcurre el siglo, y cuando la clase media se dispone a arrebatar el poder a la nobleza y al rey, no duda tampoco en acabar con un arte que simbolizaba el poder y el lujo de las clases privilegiadas.

Por eso, ya desde mediados de siglo, Diderot atacaba este estilo y recomendaba la serenidad del arte antiguo. Pero además de la coyuntura social, otras circunstancias van a permitir este redescubrimiento de la Antigüedad Clásica por segunda vez:

•En 1719 se descubría Herculano y en 1748 la ciudad perdida de Pompeya, sepultada por las cenizas del Vesubio. Estos descubrimientos van asociados a una fiebre investigadora y arqueológica que produce una abundante bibliografía.

•Por otra parte las Academias creadas a lo largo de este siglo subrayan el valor normativo de lo clásico y realizan campañas antibarrocas y en contra del Rococó en pos del “buen gusto”.

•Además el Rococó se había agotado. Era un estilo que apenas había tenido transcendencia en los exteriores de los edificios, cuyos trazados se repetían una y otra vez. Se produjo una crisis estética que llevaba a dos soluciones: o crear un nuevo estilo o volver a lo seguro, al pasado, a la Antigüedad Clásica y acabar así con toda una fase de embriaguez decorativa.

De esta manera surge el Neoclasicismo unido a una clase social, la burguesía, como su manifestación estética y como bandera de sus reivindicaciones.

Este será el lenguaje plástico de los revolucionarios empezados en suprimir todo resto de Antiguo Régimen, con sus manifestaciones estéticas incluidas.

Los representantes de la revolución ven en el Neoclasicismo la derrota de la aristocracia y sus salones.

Así el arte Neoclásico se prolonga durante todo el periodo Napoleónico y se adapta a él con el “estilo imperio”, el arte de los Césares y del Imperio Universal al que aspiraba Napoleón.

El epicentro de este cambio es Francia pero sus consecuencias abarcan todo el mapa europeo y afecta a todas las artes, escultura y pintura también.

2. Arquitectura neoclásica

Grecia, más que Roma, es el origen del Neoclasicismo. Se utiliza el orden dórico con el único cambio del fuste acanalado.

La columna recobra su antigua importancia y se vuelve a utilizar el orden arquitectónico con todo su fundamento. Vuelven también los frontones, los cuales se decoran con esculturas en sus tímpanos. El margen de creatividad es muy pequeño y, en general, predomina la copia sobre la imaginación.

Representativo de este estilo en Francia es la iglesia de la Madeleine en París. Se trata de un templo corintio y octástilo, ordenado construir por Napoleón como homenaje al gran ejército francés y terminada en 1842.

Resulta fría y demasiado fiel a los cánones clásicos. En Inglaterra el estilo neoclásico no tuvo mucha aceptación porque todavía predomina el gusto neogoticista, el cual fue adoptado como el estilo nacional.

En Alemania el Neoclásico se difunde con más facilidad por los estados del norte mientras por los estados del sur todavía se prefieren los edificios barrocos. El monumento alemán más representativo de este estilo es la puerta de Brandenburgo.

En España el arte Neoclásico tuvo que vencer un Barroco muy enraizado y por eso las mejores muestras del nuevo arte no se dan hasta el último cuarto de siglo XVIII. Fue Carlos III quien mandó a Sabatini construir la Puerta de Alcalá en 1778.

Este estilo siguió vigente durante la primera mitad del siglo XIX conviviendo con los edificios románticos y neogóticos, todo ello englobado en la arquitectura historicista, como veremos más adelante.

3. La pintura neoclásica: Revolucionarios y académicos

En pintura no se disponían de modelos clásicos de la antigüedad como ocurre con la escultura o la arquitectura. La única referencia eran los relieves que ya habían perdido su anterior cromatismo, por lo tanto la pintura neoclásica se fundamenta en la temática, sin aportar nada nuevo en cuanto a sistemas de representación ni a técnica.

El máximo representante de la pintura neoclásica es Jacques Louis David. Su biografía refleja el curso de los acontecimientos revolucionarios hasta la caída de Napoleón. En un primer momento recibe influencia de los últimos pintores rocosos contra los que después arremeterá.

Después se pasa a cultivar la pintura de tema clásico escenografiando pasajes de la antigüedad con una técnica realista, una cierta rigidez y seriedad en el tratamiento de las figuras y un cromatismo muy vivo.

A este periodo corresponde El juramento de los Horacios (1785).

Pero al estallar la Revolución, David se entrega ciegamente a la política. Es nombrado superintendente de Bellas Artes y decidió suprimir la Academia por sus reminiscencias rococós y someter el arte a una dictadura personal.

Sus discípulos llegaron apedrear obras de Watteau. Puso sus pinceles al servicio de la Revolución y así realizó su Juramento de la pelota y su Marat muerto.

Al hacerse Napoleón con el poder, David fue nombrado pintor de cámara y se entregó a conformar una “estilo imperio” del que es ejemplo La Coronación de Napoleón, donde se realza el lujo inherente a la Corte del emperador cuando ya los ideales revolucionarios se habían disipado y se vuelve a cultivar lo que antes se había criticado, el lujo de la aristocracia y su forma de vida privilegiada. lo único que cambia es que ahora los aristócratas eran otros.

Al caer Napoleón, David fue desterrado a Bruselas hasta 1825 cuando murió. Su vida y su obra son el máximo exponente de esa asociación entre pintura neoclásica francesa y revolución burguesa, aunque ese compromiso implicara graves contradicciones.


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