El Estado Benefactor

El Estado Benefactor

Estado del bienestar

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Estado de bienestar, Estado benefactor, Estado providencia o sociedad del bienestar es un concepto de las ciencias políticas y económicas con el que se designa a una propuesta política o modelo general del Estado y de la organización social, según la cual el Estado provee servicios en cumplimiento de los derechos sociales a la totalidad de los habitantes de un país.

Definiciones de Estado de Bienestar

En la ciencia política, el término Estado del bienestar (Wohlfahrtsstaat) tiene en parte usos o significados distintos y se considera que es principalmente una categoría empírica para el análisis comparativo de las actividades de los Estados modernos.

Los estudios acerca del Estado del bienestar se pueden dividir entre los dedicados a su origen, características o función general y los que se centran en la implementación específica por los estados de tales esquemas y en ambos casos tanto de forma aislada como de forma comparativa.

La noción de «Estado benefactor» tiene su origen en el año 1946, como consecuencia de la experiencia traumática de la crisis generalizada producto de la Gran Depresión, que, generalmente, se considera que culminó en la Segunda Guerra Mundial. T.H. Marshall define Estado del bienestar como una combinación especial de la democracia, el bienestar social y el capitalismo.

De acuerdo a Claus Offe, es uno de los dos factores ―junto a la existencia de partidos políticos masivos y en competencia― que hace posible la existencia del capitalismo democrático o «Estado de economía mixta».4

David Anisi sugirió que es un tipo pacto social en el que se estableció un reparto más equitativo de los beneficios y de la riqueza entre toda la población con objeto de evitar el malestar social que llevó a las sociedades europeas a la Segunda Guerra Mundial. La expresión económica del Estado del bienestar fue el pacto keynesiano que durante la postguerra pretendía un desarrollo económico equilibrado socialmente así como el pleno empleo.5 6 7

El Estado del bienestar, en relación a los Derechos económicos, sociales y culturales, considerados como Derechos humanos, se define como:

El paso de una seguridad social solo para algunos, a una seguridad social para todos los ciudadanos marca la aparición del Estado de bienestar. Los derechos de seguridad social, es decir, las pensiones, la sanidad, el desempleo, junto a los servicios sociales, el derecho a la educación, la cultura y otros servicios públicos aplicados al conjunto de los ciudadanos y no solo a los trabajadores, definirán la política de bienestar social como sello de identidad de las democracias europeas más avanzadas.

Historia del Estado del Bienestar

Orígenes y evolución del término

Las nociones actuales de «Estado del bienestar» corresponden al término inglés Welfare State (del que se traduce literalmente), cuyo uso quedó acuñado a partir de 1945, en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, a partir de una expresión original de William Temple, entonces Arzobispo de Canterbury, en la que contraponía las políticas keynesianas de posguerra al Warfare State (‘Estado de guerra’) de la Alemania Nazi.

Sin embargo con anterioridad ya se venían utilizando otros términos que expresan aproximadamente las mismas aspiraciones. En Inglaterra se hablaba de asistencia social o asistencia pública (social assistance o public assistance) organizada bajo las «leyes de pobres» («poor laws»). En Francia, durante el Segundo Imperio (1852–1870), el término «Estado-providencia» («État-Providence») fue acuñado por los republicanos que preconizaban un «Estado social» (État social) y criticaban la filosofía individualista de ciertas leyes (como la Ley Le Chapelier, que prohibía los sindicatos). En la Alemania del Segundo Reich (1871) los «socialistas de cátedra» (universitarios) introdujeron el término Wohlfahrtsstaat para describir el sistema diseñado por las políticas bismarckianas en materia social. (ver Estado Social). Desarrollo del Estado del Bienestar

A pesar que existen algunos antecedentes en sistemas políticos anteriores, se ha alegado que la percepción del mejoramiento del bienestar material general de la población como una de las funciones centrales de la Sociedad o Estado realmente se inició con los orígenes de la Ilustración.8 En ese período, a pesar que el poder de los monarcas llegó a ser absoluto, aparece el concepto del déspota ilustrado, cuya función era, especialmente en Alemania, traer progreso y bienestar social y económico a su pueblo9 ―ver Características y evolución del cameralismo―.

De acuerdo a Gertrude Himmelfarb ―historiadora neoconservadora―, esto culminó alrededor de comienzo del siglo XIX:

La tesis es que los 1800 marcó un quiebre intelectual, después del cual la pobreza llegó a ser crecientemente reconocida por los conscientes y autodesignados portadores del «espíritu de la época» como un problema del sistema más que del trabajador. […] Éxitos futuros en resolver la pobreza requerirán reconocer tanto el aspecto material como moral del problema.

Las recompensas por la participación al trabajo

Los incentivos al trabajo y las recompensas por la participación al trabajo de cada modelo se pretenden analizar a través de lo que se define como ratio de empleo por población, como en el gráfico adjunto. Allí se comparan los diferentes grupos de países a través de dos tasas definidas particularmente con este objeto: una tasa de empleo (entendida como el porcentaje de trabajadores ocupados sobre la población en edad laboral) y una tasa de desempleo (entendida como el porcentaje de trabajadores desempleados sobre la población en edad laboral). Hay que tener en cuenta que las tasas utilizadas en este gráfico se han calculado no en términos de población activa (puesto que en ese caso sumarían siempre 100, al ser sus la población ocupada y la población en paro dos únicos componentes) que es la manera habitual de publicarlas en las estadísticas que miden la estructura laboral de la población; sino en términos de población en edad laboral (distinta según las legislaciones de cada país, pero habitualmente entre 16 y 65 años). La manera más habitual de denominar la relación entre población activa y población en edad laboral es «tasa de incorporación».

La denominada Estrategia de Lisboa de la Unión Europea estableció en 2001 que la tasa de empleo de los países de la UE debería alcanzar como mínimo el 70 % para el año 2010.

En este caso, el gráfico muestra que son los países del modelo nórdico y anglosajón los que tienen una mayor tasa de empleo mientras que los continentales y mediterráneos tienen una tasa de empleo por debajo del objetivo de Lisboa.

Argumentos a favor y en contra

El concepto del Estado del bienestar sigue siendo polémico, y es continua la discusión sobre la responsabilidad de los gobiernos en relación con el bienestar de sus ciudadanos. Argumentos a favor

Humanitario: la idea de que ninguna persona debe sufrir innecesariamente.

Democrático: los votantes en la mayoría de los países favorecen la extensión gradual de la protección social.

Derechos Humanos: los Estados están obligados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y por los Pactos de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de 1966.

Ético: la reciprocidad es casi universal como principio moral, y la mayoría de los sistemas del bienestar se basan en patrones del intercambio generalizado. El altruismo, o ayudar a otros, es una obligación moral en la mayoría de las culturas. Por ejemplo, la caridad y la ayuda para los pobres (ya sea con subsidios o puestos de trabajo) son bien vistos por muchas personas.

Religioso: la mayoría de las religiones importantes del mundo creen que el altruismo es moral y el egoísmo es inmoral. Las obligaciones religiosas incluyen el deber de la caridad y la obligación para la solidaridad.[cita requerida]

Interés mutuo: varios sistemas nacionales se han creado voluntariamente del crecimiento del seguro mutuo.

Económico: los programas sociales realizan una gama de actuaciones económicas frente a posibles fallos de mercado (monopolios naturales, desvirtuaciones que pudieran producirse a través del comercio internacional, estructurando el mercado de trabajo, etc.), redistribuir la renta y salvaguardando la economía de componentes cíclicos. Además, la cohesión social permite un mayor desarrollo que finalmente redunda en beneficio de todos los agentes económicos (desbordamiento del conocimiento, entorno saludable, etc.). Es lo que se denomina equidad categórica, generalmente sobre bienes preferentes.

Social: los programas sociales se utilizan para promover objetivos comunes con respecto a la educación, la familia y el trabajo.

Político: es una necesidad. Es el único modelo que ha demostrado en la práctica la capacidad de producir tanto el crecimiento económico como la cohesión social necesarios para garantizar el orden democrático y el buen funcionamiento de la sociedad.

Argumentos en contra

Aportan los siguientes argumentos contra el Estado del bienestar:

Individualista: la intervención del Estado infringe la libertad individual; el individuo no debe ser forzado a subvencionar el consumo de terceros - el Estado del bienestar quita libertad de elección, ya que son burocracias sobre las que el ciudadano tiene muy poco control las que deciden qué bienes y servicios «compra» uno con sus impuestos, mientras que en un mercado libre y privado, el consumidor es el soberano total (argumento desarrollado por Milton Friedman en Libertad de elegir).

Conservador: el Estado del bienestar supone un riesgo moral, ya que los individuos se ven desligados de las consecuencias económicas de sus actos. Por ejemplo: uno puede practicar deportes de riesgo, a sabiendas de que la atención sanitaria está pagada colectivamente, y de que, si sufre un accidente grave, existen pensiones de invalidez.

Objetivista: el Estado del bienestar se basa en una falacia, ya que si individualmente los ciudadanos no pueden permitirse un determinado nivel de «bienestar», no hay ningún motivo para que sí puedan hacerlo colectivamente (argumento de Leonard Peikoff).

Movimiento obrero revolucionario (marxista o anarquista): el Estado del bienestar es un instrumento temporal para disimular la explotación que subyace bajo el sistema capitalista.

Privatización: Algunos economistas dicen que los servicios que presta el Estado del bienestar podrían ser prestados con mayor eficiencia por el sector privado.

Para algunos autores, como Guillermo de la Dehesa, cuando se privatizan, transfieren o se derivan servicios que presta el Estado, en general al sector privado pero también a las familias se habla, en general, de sociedad del bienestar.

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