Equipos De Computo

Equipos De Computo

LOS ANTECEDENTES

El Centro de Cómputo de la ENEP Acatlán ha seguido en forma paralela la historia de las computadoras en México. Al comenzar las clases en Acatlán, los alumnos de Arquitectura, de Actuaría y posteriormente de Ingeniería Civil, perforaban una tarjeta por cada renglón de un programa en Fortran o Cobol. Un mensajero llevaba las tarjetas a Ciudad Universitaria para ser procesadas. Todo este trabajo para que, al regreso, dos o tres días después, se recibiera un listado en hojas enormes que sólo decía “fatal error”, porque había faltado una coma.

Tiempo después, al inicio de los ochenta, las cosas mejoraron un poco. Aún cuando a las perforadoras se les acababa la tinta y era imposible saber lo que uno había escrito, apareció en Acatlán la Eclipse, minicomputadora de la época parecida a un refrigerador gigante. Ya no era necesario enviar programas tan lejos.

Sin embargo, pronto llegó una gran novedad que sustituyó a la Eclipse: la PDP-11/34… ¡una minicomputadora sin monitores! ¿Se imaginan? Era como una máquina de escribir grandota. Todo lo que uno escribía quedaba en papel: hojas y hojas de errores y desperdicio. Eso sí, era emocionante que la máquina te dijera “hello”.

Afortunadamente esto de los papeles duró poco, la PDP-11/34 tuvo sus monitores, aburridos, en blanco y negro, con un solo tipo y tamaño de letra. Era divertido porque se podían enviar mensajes de una terminal a otra que se encontraba… a unos cuantos pasos.

Más tarde apareció una Vax de Digital y después, la excelente minicomputadora HP 3000, que aguantó el uso rudo de muchas generaciones. Seguramente fue el equipo que duró más en el Centro de Cómputo de Acatlán.

Aunque en esas épocas antiguas era como de ciencia ficción pensar en una computadora personal, éstas se hicieron realidad y llegaron a la ENEP Acatlán alrededor de 1985. Poco a poco, estas pequeñas y poderosas computadoras reemplazaron a los otros equipos. El disco duro y el monitor de color resultaron avances maravillosos. Ahora cabía en un escritorio una máquina mejor que aquellas que ocupaban edificios completos.

La memoria y la velocidad de las computadoras se incrementaron rápidamente. De las cintas se pasó a los discos de 5 1/4 pulgadas y de ellos a los disquetes de 3.5 pulgadas, que ahora subsisten y están próximos a desaparecer frente al disco compacto y el DVD. Para dar una idea, en un DVD se puede almacenar más que en 800 disquetes.

En los principios del Centro de Cómputo, y en mayor medida cuando aparece la carrera de Matemáticas Aplicadas y Computación, el uso exclusivo de la computadora era programar, programar y programar. Pero de pronto, al aparecer el ambiente gráfico de Windows, el procesador de palabras y las hojas de cálculo, la computadora personal resultó atractiva para muchas más personas.

En la ENEP Acatlán, al inicio de los noventa, las computadoras personales comenzaron a ser de interés para académicos y administrativos, para realizar trabajos de todo tipo. Al mismo tiempo, algunos estudiantes de las 16 carreras de la Escuela, más los de posgrado, comenzaban a sentirse atraídos por este aparato que dejaba de hacer honor a su nombre “computadora”, para convertirse, además, en posibilidades infinitas de escritura, dibujo, diseño, fotografía y, poco más tarde, música, animaciones y video: todo un centro de actividades. Las impresoras láser, a color y el escáner aumentaron el atractivo de este recurso.

En 1996 se inaugura el nuevo y actual edificio del Centro de Cómputo, grande, bello y funcional, para dar cabida a esta nueva demanda. Con una instalación adecuada, el espacio del Centro de Cómputo no fue todavía suficiente. Se han creado laboratorios en otras aulas y casi todas las oficinas cuentan con equipos de cómputo.

Pero, probablemente, el boom de la computadora en Acatlán se debe a Internet. El afortunado enlace de un grupo de computadoras en todo el mundo, en su mayoría pertenecientes a universidades, aún con el rudimentario sistema de correo electrónico PINE, nos mostró las vías misteriosas de una comunicación nunca soñada. Era posible escribir y aún “platicar” con personas lejanas y desconocidas.

Es a partir de este momento y hasta la fecha, que la demanda de los equipos de cómputo se acerca a su punto máximo. En pocas palabras, prácticamente cada persona que estudia, enseña o trabaja en nuestra Escuela, tiene interés en el uso de una computadora.


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