Existencia Y Esencia De Dios

Existencia Y Esencia De Dios

Existencia

En el uso común, la existencia es “la estancia en el mundo”. En otros ámbitos particulares, puede referirse también a formas de existencia diferentes de la existencia real (en matemáticas se habla de la existencia potencial1 de tal o cual objeto con una propiedad definida, como por ejemplo un número, etc.).

Los seres parecen tener cierta intuición consciente de objetos externos a ellos. Esa noción de percepciones sujeta en yuxtaposición2 a datos sensoriales da lugar al concepto mental de “lo que hay” de la cosa existente. De modo que existir o el “haber de ser” refiere a “estar en el mundo”, tanto nosotros como las cosas que nos rodean.

El concepto más abstracto de existencia física y de otros tipos ha sido investigado sistemáticamente por la filosofía, en particular por la rama denominada ontología. Los filósofos se han planteado cuestiones como:

¿Qué es lo que existe?

¿Cómo conocemos y sabemos?

¿Hasta qué punto son los sentidos una guía fidedigna respecto al conocimiento de lo que existe?

¿Cuál es el sentido, si existe, de las afirmaciones acerca de la existencia y de las categorías, ideas y abstracciones con las que expresamos nuestro conocimiento acerca del mundo y de las cosas que existen?

En filosofía las palabras tienen un sentido más especializado, distinguiéndose el hecho de existir de los modos del existir.

Etimología, significados y modos de explicar la existencia

La palabra “existencia” proviene de la palabra latina existere (“emerger”, “aparecer”, “presentarse”, “salir”, “hacerse visible”).3 Es interesante ver los matices que dicha etimología sugiere. El verbo latino “sisto”, en su sentido intransitivo, viene a significar estar, permanecer, sostenerse.

Basta ver los diferentes matices que toma en sus derivados: consistir, desistir, insistir, asistir, persistir. Ex-sistir transmite la idea de algo que “exsiste” es decir que tiene ‘’’ser’’’, es algo que está fuera del mundo de la existencia y sale (ex) de allí para existir, es decir, manifestarse en el mundo.

Por oposición a esencia, realidad concreta de un ente cualquiera. En el léxico del existencialismo, por antonomasia, existencia humana.

Si tomamos en consideración el Diccionario citado, aparecen tres modos de concebir la existencia:

Como realidad material percibida por los sentidos en el mundo.

Como esencia eterna e inmutable de un ser posible en el mundo.

Como vida del hombre que ha de salir de sí para darse o construirse su propia esencia su verdadero ser, como autenticidad, porque su existencia consiste en la libertad. Es el sentido existencial.

Es digno de notarse cómo en el siglo XII el gran místico Ricardo de San Víctor llamaba sistencia a la Naturaleza, y al modo de ser la persona, ex. Y creó la palabra existencia para designar el ser personal.5

Cada época histórica plantea sus propios problemas acerca de la existencia. En la filosofía antigua y medieval

Desde los comienzos los griegos distinguieron la existencia verdadera de la apariencia sensible, cambiante, lo fenoménico. Consideraron y estudiaron la existencia real o esencia de todas las cosas como αρχη, principio, origen y causa de todas las cosas.

A los presocráticos les preocupó más qué era lo existente que la existencia concreta de cada cosa. Pero considerar que “lo que hay”, lo que realmente existe es el agua, o el aire, apeiron… o los números, como creyeron los pitagóricos, no es todavía explicar el “qué es el haber algo” frente a la nada, es decir la existencia como tal, el ser. Así lo plantearon Heráclito y Parménides.

Heráclito plantea no haber esencias, no existir las cosas, lo que verdaderamente existe es el movimiento, el cambio o devenir.

Con Parménides el problema adquiere un nuevo sentido en cuanto a la inteligibilidad como Idea del ser.

Platón, Aristóteles, y los filósofos cristianos trataron el tema con referencia a la realidad de las ideas,6 entendidas como formas de la materia en su relación con el mundo. Consideraron, pues dos modos fundamentales de existencia: la materia y la forma.

Los primeros escritos que tratan este tema específicamente son los diálogos de Fedón, La República, el Político y el Timeo de Platón y la Metafísica de Aristóteles

Platón compara el Sol con la Idea del Bien. En muchas culturas el sol es una analogía con Dios.

Platón supone que la realidad, propiamente dicha, son las ideas que, como géneros lógicos universales, existen en un mundo ordenado y jerarquizado más allá del mundo material, presidida por la Idea de las Ideas: La Idea del Bien. Un demiurgo toma como modelo dichas ideas y las introduce como “almas” o formas (principio de movimiento) en la materia, que propiamente no es nada; la materia por sí es caos, desorden (el mal). De esta forma se explica y comprende el mundo material sensible en el que vivimos, y el sentido de la vida como tránsito hacia otra vida, la verdadera, en el mundo de las ideas al que el alma llega tras sucesivas reencarnaciones hasta llegar al alma del hombre, racional, que se librará finalmente de la materia a través de la filosofía por medio del conocimiento y amor de la Idea del Bien, origen de todo Ser y de todo Bien.

Platón es el primer filósofo que realiza un planteamiento unificado de los modos de existir:

Esencial y necesario en el mundo de las ideas, de las que cada cosa en el mundo participa según sus propiedades, entendidas como formas cada una según su esencia particular, en la fuente del verdadero Ser: la Idea del Bien, (Dios para los cristianos).

Transitorio e inseguro en los seres materiales del mundo a través de las sucesivas uniones de las ideas con la materia, ahora como forma o alma (principio de automovimiento y vida) que introducen orden y jerarquía en la materia (eterna, caótica, desorden, mal).

Como sentido existencial del alma humana en su tránsito por el mundo.7

Aristóteles es verdaderamente el primero que desarrolló una teoría elaborada de la existencia mundana; sólo existen las cosas individuales como “sustancias primeras”, que únicamente pueden realizar la función de sujeto y nunca de predicado; es la única realidad que tiene existencia propiamente dicha y por sí misma.

El único término lingüístico que puede aplicarse a ella es el nombre propio. Todos lo demás términos del lenguaje representan conceptos, (cantidades, tiempo y lugar, relaciones, cualidades, etc., las llamadas Categorías) que se aplican a la sustancia primera como predicados; si bien hay uno, el de sustancia segunda que, por representar la esencia es universal y predicado de todos los individuos existentes que tengan participación en la misma esencia durante toda su existencia y de forma permanente. Todo lo demás tiene existencia analógica y derivativa como predicados de las sustancias primeras, es decir, que existen en función de las cosas individuales a las que modifican de forma accidental.

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Esencia

La palabra esencia proviene del latín essentia que a su vez proviene del infinitivo del verbo latino esse ‘ser’ (= existir), cuyo participio ens es el ente como ‘ser que existe’.

Etimología y significados

Essentia en la filosofía tradicional se ha interpretado como sustancia, con un doble sentido:

Sustancia primera es el individuo que muestra que es: que existe y muestra su existencia.

Sustancia segunda es la clase lógica que enuncia mediante un discurso lo que es: el atributo de la sustancia primera que muestra su identidad permanente.

Lo que introduce las siguientes correlaciones:

QUE ES; QUE EXISTE LO QUE ES; QUE TIENE ENTIDAD

Realidad Como Sustancia primera Como Esencia (sustancia segunda)

Discurso Designación de la entidad del individuo que es el sujeto lógico del discurso. (Nombre propio o

demostrativo) Predicados que definen la identidad lógica y propiedades como especie o clase natural; predicados

aplicables tanto al individuo como a la clase natural como género, especie o conjunto de individuos. (Nombre común, cualidades definitorias o notas que permiten reconocer la cosa)

En lógica de primer orden el discurso es respecto al conocimiento de los hechos de experiencia mediante la designación de los individuos conocidos.

En lógica de segundo orden el discurso es respecto al conocimiento de lo real como realidad, es decir el discurso científico que considera como objeto de su estudio la esencia o propiedad, o conjunto de propiedades que define una clase natural.

En la filosofía tradicional la esencia ha sido considerada como la propia e indisoluble identidad de las cosas frente a la apariencia fenoménica de la experiencia, lo que situaba a la esencia en una realidad metafísica.

Actualmente, no se considera la metafísica dentro del ámbito de la ciencia. Lo real de las esencias deviene solamente objeto de especulación, como tendencia al esencialismo. Así pues definimos:

La esencia es la propiedad, o conjunto de propiedades, que constituyen a una clase natural o a un individuo.

La ciencia considera las propiedades que se manifiestan en la experiencia o experiencia posible, como predicados de un conjunto de individuos que tienen dicha propiedad en común; es decir una clase lógica. De este modo el objeto de estudio adquiere una dimensión universal referida a un universo de posibilidades en el mundo, siendo el sujeto gramatical de su discurso la propiedad, o conjunto de propiedades que pretende significar, de forma directa o de forma derivada, una clase natural.

Las esencias estructuran una línea dentro del universo posible.[cita requerida]

Cada ciencia por ello distingue su objeto material y su objeto formal.3 El avance teórico, la reflexión sobre lo general como modelo, exige la comprobación en lo concreto y material en el experimento o en las inferencias materiales que puedan deducirse de la teoría.

La esencia en la filosofía de la antigüedad clásica

Sustancia, predicados, categorías y predicables

Platón consideró la “esencia” según el segundo sentido señalado en la introducción, como ίδέα (idea) o forma eterna e inmutable de las cosas materiales y sensibles con un sentido metafísico, realista y trascendente.

Considera las ideas como esencias separadas, verdadera realidad que es. Las ideas son modelos de las cosas materiales y éstas únicamente son por participación y no constituyen verdadero ser.5

El verdadero introductor de la esencia en la doble dimensión señalada anteriormente es Aristóteles.

Aristóteles utiliza dos expresiones para el concepto de esencia: ούσία (Cat., 5, 2 a 11 y ss.) y τό τί ἧν εἴναι (Met., Z 7, 1032b 1–2)

Por otro lado dice:

Al significar lo que algo es, se significa ora la sustancia, ora la cualidad, ora una de las demás categorías. Cuando en presencia de un hombre se dice que lo que hay delante es un hombre o un animal, se indica lo que es, y se significa una sustancia. Pero cuando ante un color blanco se dice que es blanco o es un color se indica que se trata de una cualidad… Y lo mismo sucede con las demás categorías: para cada una de las nociones señaladas, si se afirma género se expresa la esencia. Por el contrario cuando se afirma algo sobre otra cosa que la cosa misma portadora de la afirmación, no se expresa la esencia sino la cantidad o la cualidad o una de las demás categorías.

Aristóteles, Top., I, 9, 103b 27 y ss.

Lo que se suele interpretar de la siguiente forma:

ούσία: sustancia primera, lo que realmente existe, lo real, aquello que únicamente puede realizar la función de sujeto.

τό τί ἧν εἴναι: traducido al latín como “quod quid erat esse”; en español: “lo que era antes de haber sido” y que, conceptualmente, en latín es la “quiddidad” y en castellano el qué: respuesta conceptual a la pregunta fundamental ¿qué es esto?. Y cuyo sentido se determina en el texto anteriormente citado, es decir lo que se significa mediante predicados.

Aristóteles, a diferencia de Platón, parte del hecho de la existencia de la sustancia primera (ούσία), que es la sustancia propiamente dicha.

Mientras la sustancia primera (sujeto de todos sus predicados) permanece en la existencia a través de los cambios (como desarrollo de su forma sustancial) permanece su identidad como ‘sustancia segunda (sus predicados esenciales, su esencia).

Esta identidad son predicados que están indefectiblemente unidos a la sustancia primera en su devenir existencial. Y son:

el género

la diferencia específica

la propiedad

que constituyen por eso la definición de lo que un individuo es.

Aristóteles considera el όρος o definición como κατηγορούμενα; uno de los predicables que lo define como predicado convertible con el sujeto de forma esencial.

La esencia en la filosofía de la Edad Moderna

Con Descartes la reflexión filosófica deviene sobre planteamientos completamente diferentes.

En la filosofía tradicional el origen y fundamento se busca en el “objeto de conocimiento”, y el fundamento se encuentra en lo real, designado como “ser” y comprendido como “realidad”. Ahora el origen y fundamento de la reflexión es la reflexión misma en la conciencia, el pensamiento.15

Ahora el objeto:

Se concibe como realidad a partir del propio pensamiento16

Como sustancia se comprende de igual forma que en la filosofía tradicional; pero su realidad es considerada, en principio, como mero objeto de experiencia subjetiva.17

De este modo la sustancia, como sustancia primera, es concebida de dos modos:

Racionalistas:. Como idea cuyo concepto es: “Aquello que no necesita de otra cosa para existir”.18

Empiristas. Como idea cuyo concepto es: “Idea que resulta de la asociación de otras ideas simples como predicados de ella”.

Y la esencia, como sustancia segunda es concebida como posibilidad de existir, de tres formas diferentes:

Como posibilidad intrínseca, en cuyo caso:

bien la posibilidad de existencia se realiza mediante un principio de razón suficiente en un mundo de composibilidad basado en la identidad de las sustancias.

Decir que ciertas esencias tienen una inclinación a existir y otras no, es decir algo sin razón, pues la existencia parece estar universalmente relacionada con cada esencia del mismo modo. Leibniz.8

bien es una posibilidad intrínseca y necesaria de una y única realidad de identidad de existencia y esencia. Por ello el orden y conexión de las ideas se corresponde con el orden y conexión de las cosas. Dios es sive Deus sive Natura, porque no hay más que una y única sustancia existente, conforme a la noción de sustancia establecida por Descartes.

Pertenece a la esencia de alguna cosa aquello que, siendo dado, pone necesariamente la cosa y que, no siendo dado, la destruye necesariamente, o aquello sin lo cual la cosa no puede ser ni ser concebida

Spinoza, Eth. II, def. ii.

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