La Paz Perpetua Emmanuel Kant

La Paz Perpetua Emmanuel Kant

Sobre la paz perpetua

Sobre la paz perpetua (Zum ewigen Frieden. Ein philosophischer Entwurf) es una obra política escrita por Immanuel Kant en 1795. Como se intuye por el título (también traducible por «Para la paz perpetua»), el objetivo de este tratado es encontrar una estructura mundial y una perspectiva de gobierno para cada uno de los estados en particular que favorezca la paz. El proyecto kantiano es un proyecto jurídico y no ético: Kant no espera que los hombres puedan volverse más buenos, sino que cree posible construir un orden jurídico tal, que coloque la guerra como algo ilegal, como ocurre dentro de los estados federales. La obra se compone de 6 artículos preliminares y 3 artículos definitivos, 2 suplementos y 2 apéndices alrededor de los cuales se desarrolla la reflexión.

El título de la obra viene de la obra del Abad de Saint Pierre quien escribió un ensayo sobre el proyecto de una confederación europea llamado “La paz perpetua”, que fue sintetizado y comentado por el filósofo político Jean Jacques Rousseau. Si bien no ha sido probado que Kant leyera ese texto de manera directa, sí se sabe que su novela favorita fue “Emilio, o de la educación” de J. J. Rousseau. En el libro V de dicha obra, Rousseau cita los comentarios del Abad de St. Pierre y resume su propuesta de manera sucinta. La misma estructura del Abad y el mismo fin de lograr la paz en una Europa unida son los motivos que impulsan a Kant. Otra historia menos probable es que el título es una ironía de Kant y que lo tomó de un dibujo que un hostelero había puesto en su casa: era la imagen de un cementerio y abajo la frase «paz perpetua». La estructura de obra puede ser entendida también como ironía literaria: tiene la forma de un tratado de paz, con artículos preliminares, definitivos y hasta una cláusula secreta.

Contenidos

En este ensayo, Kant propuso un programa de paz para ser aplicado por los gobiernos de la época. Se divide en dos secciones, ilustrando que habrá dos momentos clave para lograr la paz perpetua. La primera sección titulada los “Artículos Preliminares” describe los pasos que se deberían tomar de inmediato, o lo antes posible:

“Ningún tratado de paz –secreto– en el cuál esté tácitamente reservado un asunto para un guerra futura será valido”.

“Ningún estado independiente, grande o pequeño, será cedido a otro estado por medio de herencia, intercambio, compra o donación”.

“Los Ejército permanentes –lat. miles perpetuus– deberán desaparecer por completo con el tiempo”.

“La deuda nacional no deberá ser contraída con el fin de ocasionar tensiones entre estados”.

“Ningún estado debe inminscuirse por la fuerza en la constitución o el gobierno de otro estado”.

“Ningún estado debe, durante la guerra con otro estado, permitir tales actos de hostilidad los cuales hagan que se vuelva imposible la confianza mutua en la paz futura, como: el empleo de asesinos (lat. percussores), envenenadores (lat. venefici), el quebrantamiento de las capitulaciones, y el incitamiento a la traición (lat. perduellio) del estado enemigo”.

La función de los “Artículos preliminares” es ofrecer las condiciones necesarias para evitar la guerra entre los pueblos, por ejemplo, que al formular un tratado de paz no debe haber ninguna cláusula que sea capaz de provocar una nueva guerra. O también que ningún Estado podrá interferir en la política interna de otro de manera violenta. No hay justificación para intervenir en otro estado puesto que se trata de una persona moral y no una cosa.1 Añade Kant:

Sin embargo, no habría que incluir aquí el caso de un Estado que se dividiera en dos partes a consecuencia de disensiones internas, representándose cada una de ellas como un Estado particular que pretende ser el todo; que un tercer estado prestara entonces ayuda a una de las partes no podría ser considerado como injerencia en la constitución de otro estado –pues esta solo está en pura anarquía–.

Artículos preliminares, p. 76

La sección Segunda consta de los “Tres Artículos definitivos”:

“La constitución civil de todos los estados debe ser republicana”.

“La ley de las naciones debe estar fundada en una federación de estados libres”.

“La ley de la ciudadanía mundial debe estar limitada a condiciones de una hospitalidad universal”.

Los “Tres Artículos definitivos” ya indican las condiciones de posibilidad de la paz entre los pueblos. Las relaciones pacíficas entre los pueblos, según Kant, se basan en la formulación correcta de una constitución. Esta constitución ha de ser forzosamente republicana y fundamentada en la libertad de sus miembros, en la dependencia de la legislación y en la igualdad en cuanto súbditos de todos los ciudadanos. Así, para poder declarar una guerra será necesario consultar a todos los súbditos, lo cual dificulta, cree el pensador alemán, que se llegue a declarar efectivamente.

Posteriormente aparecen los “Dos Suplementos”:

“De la garantía de la paz perpetua”.

“Un artículo secreto de la paz perpetua”.

El primer suplemento habla de cómo la naturaleza ha empleado la guerra para dispersar a los hombres y que así habiten todo el planeta, pero también para organizar legalmente a los Estados y, por tanto, paradójicamente la guerra se convierte, en manos de la naturaleza, en un instrumento para la paz. En el segundo suplemento, y dado que el sueño de Platón de que los filósofos fueran los gobernantes se mostró imposible, Kant espera que al menos los hombres de gobierno se esfuercen por conocer las opiniones de los filósofos sobre la guerra y la paz, para que las apliquen durante sus gobiernos.

Por último aparece el “Anexo”, con dos apéndices:

“Sobre el desacuerdo entre la moral y la política con respecto a la paz perpetua”.

“De la armonía entre la política y la moral, según el concepto trascendental del derecho público”. No puede haber, por tanto, disputa entre la política, como aplicación de la doctrina del derecho, y la moral, que es la teoría de esa doctrina; no puede haber disputa entre la práctica y la teoría. A no ser que por moral se entienda una doctrina general de la prudencia, es decir, una teoría de las máximas convenientes para discernir los medios más propios de realizar cada cual sus propósitos interesados, y esto equivaldría a negar toda moral.

Apéndice 1

En el primer apéndice, Kant trata el problema de la moral ante la política. Dado que el hombre en cuanto tal no puede dejar de ser moral, el posible conflicto entre ambas debería resolverse siempre en favor de la moral ya que la política se inserta en un nivel posterior. Pero también defiende la actuación transparente:

Las acciones referentes al derecho de otros hombres son injustas, si su máxima no admite publicidad.

Apéndice 2

Kant resume su propuesta parafraseando el evangelio:

Buscad ante todo acercaros al ideal de la razón práctica y a su justicia; el fin que os proponéis –la paz perpetua– se os dará por añadidura.

Obtenido de «https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Sobre_la_paz_perpetua&oldid=98613958»

Immanuel Kant

Immanuel Kant (AFI: [ɪˈmaːnu̯eːl ˈkant]; Königsberg, Prusia, 22 de abril de 1724-ibídem, 12 de febrero de 1804) fue un filósofo prusiano de la Ilustración. Es el primero y más importante representante del criticismo y precursor del idealismo alemán y está considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal. Se trata del último pensador de la modernidad, anterior a la filosofía contemporánea que comienza con el pensador Hegel.

Entre sus escritos más destacados se encuentra la Crítica de la razón pura (Kritik der reinen Vernunft),1 calificada generalmente como un punto de inflexión en la historia de la filosofía. En ella se investiga la estructura misma de la razón. Así mismo se propone que la metafísica tradicional se puede reinterpretar a través de la epistemología, ya que podemos encarar problemas metafísicos cuando entendemos y relacionamos la fuente con los límites del conocimiento.

Sus otras obras principales son la Crítica de la razón práctica, centrada en la ética; la Crítica del juicio, en la que investiga acerca de la estética y la teleología y La metafísica de las costumbres que tiene dos partes, una centrada en la ética, la doctrina de la virtud, y la otra centrada en el ius, la doctrina del derecho.2

Kant adelantó importantes trabajos en los campos de la ciencia, el derecho, la moral, la religión y la historia creyendo haber logrado, inclusive, un compromiso entre el empirismo y el racionalismo. Aceptando que si bien todo nuestro conocimiento empieza con la experiencia, no todo procede de ella,3 dando a entender que la razón juega un papel importante.

Kant argumentaba que la experiencia, los valores y el significado mismo de la vida serían completamente subjetivos si no hubiesen sido subsumidos por la razón pura, y que usar la razón sin aplicarla a la experiencia, nos llevaría inevitablemente a ilusiones teóricas.

El pensamiento kantiano fue muy influyente en la Alemania de su tiempo, puesto que proyectó la filosofía más allá del debate entre el empirismo y el racionalismo. Fichte, Schelling, Hegel y Schopenhauer se vieron a sí mismos expandiendo y complementando el sistema kantiano de modo que con él justificaban el idealismo alemán. Hoy en día, Kant continúa teniendo una gran influencia en la filosofía analítica y continental.

Obtenido de «https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Immanuel_Kant&oldid=99704000»


Mis sitios nuevos:
Emprendedores
Politica de Privacidad