Nahuatlismos Arabismos Galicismos Anglicismos Italianismos Y Otros

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Nahuatlismo

Nahuatlismo es el nombre con que se identifican aquellas palabras en el idioma español que tienen su origen en la lengua náhuatl. Se conocen también con el nombre de aztequismos. Muchos de los nahuatlismos son conocidos únicamente en el dialecto mexicano del español, pues es en este país donde se concentra una gran mayoría de los hablantes de la lengua náhuatl. Otros han pasado a diversas lenguas, casi siempre como préstamos que éstas han tomado de los hispanohablantes.

El uso de los nahuatlismos en el idioma español es uno de los rasgos distintivos del español mexicano. Siendo un tema de gran importancia, existe un gran número de estudios sobre la frecuencia de su uso y su prevalencia entre distintas capas de la población en México. Estas cuestiones suelen ser motivo de desacuerdo entre los investigadores.

Origen y uso actual de los nahuatlismos

Los nahuatlismos comenzaron a penetrar en el léxico del español desde el contacto entre los hispanohablantes y los pueblos de habla náhuatl, asentados en Mesoamérica. El inicio de este lazo ocurrió en el siglo XVI. De la misma manera que ocurrió en las Antillas, donde los españoles adoptaron numerosas palabras del taíno, en Mesoamérica también tomaron voces de las lenguas indígenas, principalmente del maya y el náhuatl. Estas voces eran empleadas para describir conceptos que eran desconocidos por los europeos, o bien, llegaron a sustituir las voces españolas.

La historia de la relación entre el náhuatl y el español no fue sencilla. Para poder entenderse con los nativos, los españoles recurrieron en un primer momento a intérpretes que llamaron lenguas. Las primeras lenguas fueron Jerónimo de Aguilar y La Malinche. Muy poco tiempo después de la Conquista, los misioneros se preocuparon por aprender las lenguas de los pueblos que se propusieron cristianizar.

En el caso del náhuatl, destaca la labor de Bernardino de Sahagún, Toribio de Benavente y otros, que legaron gramáticas y vocabularios de este idioma. La diversidad lingüística mesoamericana motivó la adopción del náhuatl como lengua general, de modo que muchos pueblos aprendieron este idioma para simplificar la comunicación. El reconocimiento por parte de la Corona española del náhuatl como lengua general favoreció su difusión por un territorio considerable, que abarcaba Nueva España desde Sinaloa hasta Costa Rica.1 Posteriormente, durante el reinado de Carlos III en España, las autoridades coloniales favorecieron la eliminación de las lenguas indígenas, incluyendo el náhuatl, y la castellanización de todos los pueblos indígenas. La medida fue rechazada por los franciscanos en su momento.2

En contra de estos propósitos de desaparecer las lenguas indígenas, muchas voces pasaron del náhuatl al español. La interacción entre el español y el náhuatl no se reduce al momento de la Conquista o la Colonia, sino que continúa en el siglo XXI en tanto que la lengua de los mexicas es el idioma indígena con mayor número de hablantes en México. El empleo de los nahuatlismos ha sido motivo de discusiones entre investigadores interesados en el tema. Se habla de que su uso es mayor en zonas rurales que en zonas urbanas,3 en la medida que muchos de ellos aluden a instrumentos, técnicas, objetos que han desaparecido en contextos urbanos. Otros han desaparecido del habla cotidiana, pero se conservan en el refranero popular

Rasgos fonéticos de los nahuatlismos

El náhuatl y el español tienen diferencias en su repertorio fonético. Algunos fonemas que son muy frecuentes en náhuatl —por ejemplo {{I Pash?; sufrieron transformaciones más o menos coherentes cuando pasaron en los nahuatlismos. Algunos de estos cambios son los siguientes:5

El fonema [t͡ɬ] al final de una palabra se modificó de maneras diversas. En algunos casos, se añadió una [e] y el fonema final [t͡ɬ] se transformó en [t], dando lugar a una muy frecuente terminación -te. Ejemplo son voces como elote (<élotl), metate (<métatl) o petate (<pétatl). En otros casos [t͡ɬ] al final de la palabra se transformó en [l], como en los casos de palabras como cempasúchil (<cempoalxóchitl). En otros, el fonema en cuestión desapareció de la enunciación. Ejemplo es tiza (<tízatl).

El sonido [t͡ɬ] al principio o en el intermedio de la palabra casi siempre pasó intacto del náhuatl al español. Ejemplos son xoloitzcuintle (<xoloitzcuintli), tlacoyo (<tlatlaoyoh) o tlapalería (<tlapalli).

La combinación -[ɬ:i] al final de la palabra se transformó con frecuencia en -[le]. Es decir, la “ele larga” del idioma náhuatl se convirtió en una ele española y la vocal anterior cerrada se convirtió en vocal anterior abierta. Los ejemplos de este cambio fonológico son abundantes, entre ellos se pueden señalar atole (<atolli), pinole (<pinolli), pozole (pozolli). En otros casos desapareció la vocal final para quedar únicamente -[l], en estos casos se encuentran tamal (<tamalli), jacal (xalcalli) y escamol (azcamolli).

El sonido [ʦ] se transformó con frecuencia en [ʧ] en los nahuatlismos. Como ejemplo se encuentra La Malinche (<Malintzin), chicle (<tzictli) y apapacho (<papatzoa). En otros casos, desapareció el rasgo plosivo del fonema en lengua náhuatl y pasó como la fricativa [s] al español; es el caso de voces como escuincle (<itzcuintli), huauzontle (<huauhtzontli) o zapote (<tzápotl). Es interesante observar que a pesar de realizarse en el habla como [s], este sonido se suele escribir como z en los nahuatlismos, como indicación etimológica.

El sonido [ʃ] sufrió modificaciones similares a las ocurridas en el español alrededor del siglo XVI. En algunos casos pasó como [s], por ejemplo en Súchil (<xóchitl).En otras voces se transformó en [j]: ajolote (<axólotl), jonote (<xónotl). Sólo en algunos se conservó intacto, como en mixiote (<mexiotl) o xoloitzcuintle (<xoloitzcuintli).

Topónimos de origen náhuatl

Son abundantes los topónimos de origen náhuatl en el centro de México. En los estados de México, Morelos, Puebla, Veracruz, Tlaxcala y Guerrero la mayoría de los municipios llevan nombres de origen náhuatl. Sin embargo, la toponimia náhuatl se encuentra presente desde Sinaloa hasta Guanacaste (Costa Rica). Varios topónimos nahuas se impusieron sobre los nombres que los españoles dieron a los poblados indígenas existentes a su llegada, como en el caso de Tepeaca (<Tepeyácac) a la que Hernán Cortés llamó Segura de la Frontera. En muchos casos, a los topónimos originales se les antepuso el nombre del santo patrón que les designaron los religiosos españoles.

En el caso de México, después de la Independencia a muchos pueblos indígenas se les añadió el nombre de algún personaje notable; ejemplos de este proceso son los nombres de poblaciones como Toluca de Lerdo, Miahuatlán de Porfirio Díaz o Cuautepec de Hinojosa. Algunos casos como San Bartolo Naucalpan de Juárez reflejan todos los estilos con el que los topónimos nahuas entraron en el habla cotidiana de los hispanófonos en México.

Estudios sobre el léxico de origen náhuatl en el español

Los primeros estudios sistemáticos sobre el tema se realizaron en el siglo XIX, y es ejemplar en ese sentido la obra de Cecilio Robelo. Este autor mexicano investigó la toponimia indígena de los estados del centro de México y sistematizó además un Diccionario de aztequismos, en el que sumó más de 2.000 voces, entre topónimos, gentilicios y palabras de uso común. Robelo puso además especial importancia en el repertorio de refranes populares en los que aparecen las voces indígenas. De acuerdo con el autor, sólo el conocimiento de los aztequismos podría permitir la enseñanza total del español tal como se habla en México.

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Arabismo

Un arabismo es una palabra derivada del árabe, e incorporada a otro idioma.1 2 Algunos arabismos proceden originalmente de otra lengua, como el persa, de la que pasaron al árabe.

También se usa el término arabismo para la disciplina científica que se ocupa del estudio de la lengua y cultura árabes, y además para denominar a la arabidad,3 4 o sea, la devoción por los intereses, la cultura, aspiraciones e ideales árabes. Muestra de ello, es el uso de la palabra en el Himno de Siria. Y de esta a su vez, se deriva el término Panarabismo, que ha sido más utilizado en el ámbito político.

Arabismos en español

Hay unos 4.000 arabismos en español, algunos en desuso, pero otros de uso muy frecuente. Un número tan elevado de estos préstamos se explica por la necesidad de nombrar objetos y tareas que los árabes introdujeron al conquistar la península ibérica durante tantos siglos, y por el prestigio que entonces tenía una cultura que aportaba avances y una identidad bien diferenciada. Inevitablemente, esto no sólo ha dejado poso en el castellano, sino también en el resto de lenguas peninsulares. Clasificación morfológica

Arabismos que adoptan el artículo original

Muchos arabismos españoles se reconocen típicamente por comenzar por «al-», por ser tomados a partir de la forma árabe con su artículo determinado original anexo, /al-/. Sin embargo también, en la forma árabe original, el sonido consonántico /-l-/ se omite duplicando la consonante posterior cuando sea de tipo solar, en cuyo caso el arabismo comienza por «a-» sin ir seguido de «-l-», con lo que ya no se detecta el origen árabe de forma tan evidente. Algunos ejemplos de ambos casos son:

 aceituna, del árabe hispánico /azzaytūn/ (procedente del árabe clásico /zaytūn/, y éste del arameo /zaytuun/, un diminutivo de /zaytā/);

adalid, del árabe hispánico /addalīl/ (procedente del árabe clásico /dalīl/);

adive (chacal), del árabe hispánico /aḏḏīb/ (procedente del árabe clásico /ḏīb/);

ajedrez, del árabe hispánico /aššaṭranǧ/ o /aššiṭranǧ/ (procedente del árabe clásico /šiṭranǧ/, éste del pelvi /čatrang/ y éste del sánscrito /čaturaṅga/, «de cuatro miembros»);

alacena, del árabe hispánico /alẖazāna/ (procedente del árabe clásico /ẖizānah/);

albacea, del árabe hispánico /(ṣāḥb) alwaṣīyya/;

albahaca, del árabe hispánico /alḥabāqa/ (procedente del árabe clásico /ḥabaqah/);

albañil, del árabe hispánico /albannī/ (procedente del árabe clásico /bannā/);

albufera, del árabe hispánico /albuḥāyra/ (procedente del árabe clásico /buḥayrah/, diminutivo de /baḥr/ «mar»);

albur (mújol), del árabe hispánico /albūri/ (procedente del árabe clásico /būrī/, y éste del copto /bōre/);

alcancía, del árabe hispánico /alkanzīyya/ (procedente del árabe clásico /kanz/, «tesoro», y éste del pelvi /ganǰ/);

alcanfor, del árabe hispánico /alkafūr/ (procedente del árabe clásico /kāfūr/, éste del pelvi /kāpūr/, y éste del sánscrito /karpūrā/);

alcázar, del árabe hispánico /alqāṣr/ (procedente del árabe clásico /qāṣr/, «castillo» o «fortaleza», y éste del latín castra, «campamento»);

alcalde, del árabe hispánico /alqāḍi/ (procedente del árabe clásico /qāḍī/, «juez»);

álgebra, del latín tardío /algĕbra/ (procedente del árabe clásico /alǧabru (walmuqābalah)/, «la reducción (y el cotejo)»);

alguacil, del árabe hispánico /alwazīr/ (procedente del árabe clásico /wazīr/);

almádena, del árabe hispánico /almāṭana/ (procedente del árabe clásico /mi‘dan/ y /árabe hispánico /patāna/, «trasto», «cacharro»);

almazara, del árabe hispánico /alma‘ṣāra/ (procedente del árabe clásico /ma‘ṣarah/);

almohada, del árabe hispánico /almuẖādda/ (procedente del árabe clásico /miẖaddah/);

arroba, del árabe hispánico /arrūb‘/ (procedente del árabe clásico ربع, /rūb‘/, «cuarta parte»);

arroz, del árabe hispánico /arrāwz/ (procedente del árabe clásico /ruz[z]/, y este del griego ὄρυζα);

azafrán, del árabe hispánico /azza‘farān/ (procedente del árabe clásico /za‘farān/);

azúcar, del árabe hispánico /assūkkar/ (procedente del árabe clásico /sukkar/, «azúcar», y éste del griego σάκχαρι, y éste del pahlavi /šakar/).

Arabismos que empiezan por «Guad-»

También proceden del árabe, si no todos, la mayoría de nombres propios hispánicos, generalmente toponímicos, que comienzan por «Guad-», del árabe clásico واد, /wād/, «valle» o «río», como por ejemplo:

Guadalajara, del árabe hispánico /wād alḥaŷara/, «valle de los castillos», «valle de las fortalezas» o «río de piedras»;

Guadalquivir, del árabe hispánico /wad alkabīr/, «río grande»;

Guadalete, del árabe /wād al-lete/ (procedente del árabe /wād/ y el griego Λήθη, «olvido»), «río del olvido»;

Guadalhorce, del árabe /wād aljurs/, «río de los silenciosos» o «río de la guardia»;

Guadalimar, del árabe /wād alahmar/, «río rojo»;

Guadarrama, del árabe /wād arraml/, «río del arenal»;

Guadiana, del árabe /wād/ y el latín ana («pato»), «río de patos».

Arabismos sin rasgos identificativos tan evidentes

En cambio, otros términos no presentan un patrón que descubra su origen, como en el caso de:

asesino, del árabe clásico /ḥaššāšīn/ («adictos al cáñamo indio»);

cifra y cero, del árabe hispánico /ṣifr/ (procedente del árabe clásico /ṣifr/, «vacío», por vía del italiano zero, y éste del bajo latín zephy̆rum);

gazpacho, del árabe hispánico /gazpāču/ (procedente del griego γαζοφυλάκιον, «cepillo de la iglesia», por su variado contenido);

guitarra, del árabe /qīṯārah/ (procedente del arameo /qipārā/, del griego κιθάρα, «cítara»);

limón, del árabe hispánico /la[y]mún/ (procedente del árabe clásico /laymūn/, éste del persa /limu/, y este del sánscrito /nimbū/);

medina, del árabe hispánico /madīna/ (procedente del árabe clásico /madīnah/, «ciudad»);

naranja, del árabe hispánico /naranǧa/ (procedente del árabe clásico /nāranǧ/, «naranja agria», éste del persa /nārang/, y éste del sánscrito /nāraṅga/);

ojalá, del árabe hispánico /in šā’ allāh/, «si Dios quiere»;

tarea, del árabe hispánico /ṭarīḥa/ (procedente del árabe clásico /ṭarīḥa/, «echar»);

zanahoria, del árabe hispánico /safunnārya/ (procedente del griego σταφυλίνη ἀγρία, «zanahoria silvestre»).

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Anglicismo

Los anglicismos1 son préstamos lingüísticos del idioma inglés hacia otro idioma. Muchas veces son un producto de traducciones deficientes de material impreso o de secuencias habladas, y otras veces se crean forzadamente por la inexistencia de una palabra apropiada que traduzca un término o vocablo en específico.

Son muy comunes en el lenguaje empleado por los adolescentes, debido a la influencia que los medios de comunicación regionales y foráneos tienen sobre su manera de hablar y expresarse;3 y también son frecuentes en el lenguaje técnico (principalmente en ciencias e ingeniería), por los grandes aportes que los países de habla inglesa hacen a la investigación científica y al desarrollo de nuevas tecnologías.4 5 6

Penetración en el idioma español

Medios de comunicación

Prácticamente, todas las secciones de los medios incorporan anglicismos: en la llamada prensa femenina encontramos términos como shorts,7 jeans,8 gloss, lifting (como equivalente de Ritidectomía o Ritidosis),9 celebrity, mall,10 11 blue jeans,8 happy hour y shopping12 13 14 15 En la información deportiva, los anglicismos tienen más presencia aún, y se usan en proporción directa con el origen extranjero del deporte, la novedad de este deporte entre hablantes de español, y su internacionalización.16

En la adaptación al español de los préstamos lingüísticos deportivos se puede hablar de 3 etapas: incorporación, adaptación y presencia de términos sin traducir: Ejecución de un gol en un partido de fútbol.

1.ª etapa: en el fútbol (balompié), los jugadores y los entendidos opinan, en líneas generales, que es mejor usar la terminología de la lengua de origen (lo que implica usar términos tales como goal, corner,17 football,18 shoot…).19 20

2.ª etapa: en España, desde los años 40, con la llegada del franquismo, se produjo un proceso de nacionalismo deportivo que intentó sustituir los términos extranjeros por palabras nacionales. Así, se crearon términos como saque de esquina y se castellanizaron fútbol, chute,21 y gol, etc. Este proceso se dio también en Argentina, donde por su parte se creó el término fobal.22

3 etapa: actualmente, hay palabras que se mantienen en su forma en el idioma original y otras que se han castellanizado. El prestigio de los jugadores o personajes del deporte que proceden de un determinado país, en muchos casos impulsa a usar ciertas palabras y expresiones sin traducirlas. Por ejemplo:

golf,23 rugby,24 cricket;25 se mantiene la ortografía y la pronunciación.

basquetbol; se traduce la palabra por “baloncesto”,26 y por su parte voleibol; se traduce la palabra por “balonvolea”,27

club; mantiene la ortografía, pero castellaniza la pronunciación.28

Practicando el puenting.

La analogía con expresiones del inglés ha generado un fenómeno de creación de palabras de apariencia inglesa sobre términos españoles, como por ejemplo puenting (aceptada por la RAE.)

Tecnología

En las páginas de información científica y tecnológica de los periódicos, sin duda aparecen muchos préstamos lingüísticos. Los periodistas los usan porque piensan que, si traducen, perderían rigor o precisión; además, la traducción suele implicar el uso de más palabras. Ejemplos: síndrome del burnout (síndrome del trabajador quemado); bluetooth (dispositivo de transmisión de datos sin cables); blog o weblog (libro de bitácora en la red, o bitácora digital).

Informática

También hay muchos calcos semánticos en la Informática, cuando se podrían intentar traducir los términos, o usar palabras que ya existan en español. Por ejemplo: de hard copy se dice a veces copia dura, pero lo más preciso es copia impresa; de directory se dice directorio, que en castellano podría ser guía; se traduce port por puerto en vez de vía de entrada; a veces se dice remover por influencia del verbo inglés to remove, que en realidad significa eliminar.

Economía

La economía es otra sección donde hay muchos préstamos lingüísticos debido, en parte, a la globalización. Actualmente, la información económica tiene una sección especial en todos los periódicos, no como antes cuando era un pequeño recuadro con información bursátil. Obviamente existen muchos anglicismos, ya que el inglés también domina la economía. En muchos casos se suelen emplear términos como desinversión (disinvestment), coaseguro (coinsurance), estanflación (stagflation), refinanciación (refinancing), o diseconomía (diseconomy). Pero términos como cash, flow, holding o stock, o incluso dumping, se mantienen sin cambios,29 así como también trust,30 ) reflejándose esos usos en definiciones concretas en el DRAE. Ocio

En las páginas dedicadas al ocio también abundan los términos ingleses, tales como thriller, primetime, celebrity, reality show, singles, hobby, etc.

Educación

Dentro del ámbito educativo, los anglicismos también se han incorporado, como es el caso de alumni, coaching, test, parenting, campus, master, etc. En general, todas las disciplinas se usan muchos anglicismos, lo que refleja el influjo que en general ejerce la cultura anglosajona.

Ejemplos

Originalmente la palabra inglesa football era un anglicismo. Después se castellanizó su ortografía y su pronunciación y quedó fútbol. Ahora se dice que fútbol es una palabra castellana de origen inglés, y aunque balompié es un sinónimo de fútbol, ha caído bastante en desuso.31

La palabra hippie o hippy tiene una pronunciación castellanizada /ˈxipi/, y la adaptación ortográfica propuesta en el español es jipi.32

La palabra parking equivale al inglés británico car park, y en el uso cotidiano prevalente tampoco se ha castellanizado su ortografía. La adaptación gráfica propuesta en castellano es parquin, plural: párquines. El uso de este anglicismo adaptado es aceptado por la Real Academia Española,33 pero se aconseja el uso de las voces españolas aparcamiento, estacionamiento y parqueadero. Parquear es usada en general en Hispanoamérica, aunque en Argentina, Chile, México, Venezuela y Uruguay se usa con más frecuencia la palabra castellana estacionar.

Ocurre algo similar con la expresión inglesa O.K. (oquéi u oll korrect),34 que puede sustituirse con las expresiones de acuerdo, perfecto y otras.

Backstage (báksteich) es un verdadero anglicismo, ya que su pronunciación no está bien adaptada al idioma español, y existen expresiones hispanas con un significado idéntico: entre bambalinas y tras [las] bambalinas.

La voz inglesa hobby (/ˈxobi/, “jobi”) puede ser cambiada sin inconvenientes, por sus equivalentes españoles: afición o pasatiempo.

Bacon (/ˈbeikon/) es una voz inglesa usada en España. En Hispanoamérica, se usan las palabras tocineta y tocino, según el tipo. En Argentina y en Uruguay, se usa panceta; en España se usa mucho menos este último término, pues panceta se refiere a un tipo de carne similar.

Guachimán o huachimán es usado en Panamá, Perú, Venezuela, República Dominicana, Colombia, y Costa Rica, viene de la palabra del inglés watchman (o watching man), en castellano su equivalente seria vigilante o celador.

Footing (/ˈfutin/) es una palabra inglesa usada en la hispanofonía para referirse al deporte de correr o caminar trayectos largos (aunque el significado de footing en inglés es diferente). En castellano se denominaba a esa práctica paso ligero o trote, pero al parecer esto sólo se usa en el ejército.

Guaipe (del inglés wipe:35 ‘limpiar’, o como sustantivo, ‘material que sirve para limpiar’36 ), palabra usada en Chile y Perú para referirse a las hilachas que se usan para limpiar y luego se desechan.

Anglicismos sintácticos, en que se calca una construcción inglesa, aunque se usen palabras españolas. Por ejemplo, al decir «mi nombre es Juan» («my name is Juan») en vez de «me llamo Juan», o el uso de la forma sintáctica norteamericana para la fecha, por ejemplo septiembre 11, siendo la sintaxis en español más común 11 de septiembre.

La palabra test, por su parte, hace referencia a una clase de examen de tipo crítico.

El término parenting, es la acción de educar a un hijo, o sea, hacer de padre o madre.

Las palabras braker o switch pueden ser remplazadas por la palabra interruptor.

Las palabras router o scanner pueden ser reemplazadas por enrutador, escáner.

La palabra mouse puede ser reemplazada por Ratón.

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